miércoles, 1 de mayo de 2013

La castración emocional del hombre

En las sociedades patriarcales, más que situarse un sexo en una situación privilegiada con respecto al otro, es un género el que se encuentra en esa situación privilegiada con respecto al otro. Es por ello que también los hombres se ven perjudicados con este sistema en tanto que no se adapten al rol que se les impone. 

A cada uno de los sexos se les presiona socialmente con unas expectativas de género antagónicas: se espera de los hombres que sean fuertes, valientes, fríos y racionales, poderosos, líderes, defensores de su “honor”, estables, duros, individualistas, intelectuales, agresivos, sexualmente activos, sostenes económicos de la familia, etc. De las mujeres, por tanto, se espera que los complementen con lo contrario: siendo débiles, cobardes, emocionales, mandadas, sumisas, resignadas, inestables, frágiles, empáticas y abnegadas, presumidas y superficiales, pacíficas, sexualmente pasivas, amas de casa y cuidadoras de la prole, etc. 

Sucede que, con el paso del tiempo, cada vez son toleradas o hasta apreciadas más características “masculinas” en las mujeres, como el ser valientes, inteligentes, poderosas, defensoras de su “honor” (¿por qué no deberían tener las mujeres estas características si se consideran algo positivo?)… pero eso sí, siempre que conserven su utilidad para los hombres (la belleza, relativa delicadeza, cuidado de los hijos, mayor moderación sexual…). Sin embargo, los hombres siguen casi igual de encorsetados en su rol de género, pues adoptar algunas características socialmente adjudicadas al rol femenino (debilidad, emocionalidad, cobardía, obediencia, fragilidad, superficialidad, rechazo del sexo o de la violencia…) supone rebajarse al género inferior. Esto se vuelve más que evidente si reparamos en los insultos utilizados para humillar a aquellos hombres que muestran alguna de estas características mencionadas: nenaza, gay o maricón (los homosexuales son utilizados a modo de insulto pues se considera que, al tener la orientación sexual asignada socialmente a las mujeres, pierden su estatus de hombres); o bien se refieren a él en femenino o se ridiculiza su comportamiento dramatizando exageradamente una actitud característica del rol de la mujer. 

Por todo esto, el machismo/patriarcado perjudica también a los hombres. Los perjudica limitando su sexualidad, libertad de acción, de expresión y de vestimenta: 

Lo más restrictivo y perjudicial es, a mi modo de ver, la casi completa amputación de toda la dimensión emocional del hombre. Desde el nacimiento (o incluso antes) los padres proyectan sus prejuicios esencialistas en el comportamiento de sus hijos. Por norma general a los niños se les limitan las muestras de afecto mucho más y mucho antes que a las niñas, se les alienta más que a éstas a ocultar sus sentimientos, se les disuade (tanto sus padres como por parte de los medios) de no jugar con juegos y muñecos que desarrollen su sensibilidad y dimensión emocional, se les educa para preferir e identificarse con la “sobriedad”, lo “neutral”, lo atlético, lo bélico, lo racional… y ver lo socialmente estipulado femenino como “lo otro”. 

Más cercanos a la adolescencia y preadolescencia, como en el caso de las mujeres, estas exigencias se acrecientan. Como en los aparentemente ajenos ritos de paso, los chicos deben demostrar ser dignos de ese “género superior” si no quieren ser marginados, lo cual a menudo incluirá la exigencia de vencer, mofarse, discriminar u oprimir a otros más débiles para hacer alarde de su poder si no quieren ser ellos los oprimidos. Asimismo, tanto entonces como en su adultez, las muestras de afecto y apertura emocional hacia otros hombres se ven extremadamente limitadas, si no eliminadas, bajo la pena de la marginación que implica que pongan en duda tu “masculinidad”, pues hasta la mayoría de los llamados antihomófobos se ven constantemente en la necesidad de hacer saber que ellos son heteros. 


En referencia a la sexualidad, si bien la mujer se lleva a menudo la peor parte, el rol masculino también es bastante limitador en este aspecto. Más allá de la discriminación, burlas, acoso y violencia que sufren los hombres homosexuales, la sexualidad heterosexual está también muy limitada por la visión coitocéntrica de la misma: todos los estímulos se reducen al pene, pues los besos, caricias, abrazos…son “sensiblerías” de mujeres, son preliminares (pues de hecho reciben ese nombre, a pesar de ser para muchxs mucho más satisfactorios que la penetración) para ese único fin: el coito. 

Además de todo esto, la presión social exige a los hombres una recepción sexual constante: nunca deben negarse, tiene siempre que apetecerles, nunca pueden tener un gatillazo, sufrir impotencia ni eyacular demasiado pronto. Cualquiera de estas cosas es motivo de mofa, vergüenza y, con respecto a la falta de interés, acusación de homosexualidad. Los hombres deben ser potentes máquinas sexuales con una polla grande y constantemente erecta (pues el tamaño también es motivo de burlas). Se prejuzga muy a menudo que cuando se acercan a o les gusta una tía su interés en ella es esencialmente sexual. 

También, dentro de los intereses, la presión social prohíbe (o recela) muchas actividades socialmente consideradas femeninas, como la moda, decoración, cocina, costura, cuidado del cuerpo (que no sea para ganar musculatura), poesía, ballet, películas o música románticas, etc. 

Como se deduce de la exposición, todo esto hace referencia fundamentalmente a los hombres heterosexuales cisgénero: para los gays, queers o mujeres transgénero (con cuerpo masculino) esta discriminación y perjuicios se multiplican, a menudo acompañados de cotas mucho mayores de violencia que las lesbianas, queers u hombres transgénero (con cuerpo femenino), pues éstxs continúan todavía mayoritariamente en la exclusión e invisibilidad. 

En conclusión, esta educación sexista construye no sólo mujeres sino también hombres presos a sus expectativas de género. Hombres privados del derecho de expresar emociones básicas o estados como el miedo, la timidez, la debilidad, la torpeza, el fracaso, la equivocación, la inseguridad, el enternecimiento, la empatía, el afecto, el llanto, la delicadeza, el perdón… Hombres, en definitiva, emocionalmente castrados; que sufren, al igual que las mujeres, violencia por cuestiones de género cada vez que son hostigados, presionados, burlados, humillados y hasta agredidos para adecuarlos a su rol. Es una violencia dual legitimada por un sistema al que todxs estamos sometidos, y que incluso a nivel individual puede ser más duro para algunos individuos del género dominante, aunque por norma general ese grupo se vea más favorecido. Y es que, en definitiva, el patriarcado nos jode a todxs, el feminismo nos incumbe a todxs. 

12 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo en que el patriarcado impone normas que oprimen tanto a varones como a mujeres, pero no estoy de acuerdo cuando dices, al incio de la entrada, que:

    "En las sociedades patriarcales, más que situarse un sexo en una situación privilegiada con respecto al otro, es un género el que se encuentra en esa situación privilegiada con respecto al otro".

    Bajo mi punto de vista, el sexo masculino si se encuentra en situación privilegiada, a pesar de sus problemas y restricciones particulares, por el motivo de que sus estereotipos están más valorados socialmente y son los que permiten accedr a más derechos y comodidades.

    De aquí que se vera cada vez mejor que una mujer adquiera roles o características típicamente masculinas, pero no suceda lo mismo a la viceversa.

    Por ejemplo, el ser duro, competitivo y frío, permite en una sociedad en la cual el dinero da la libertad y los derechos, llegar a puestos más elevados y ganar más dinero.

    Sin embargo, características femeninas como la ternura, solo lleva a problemas tales como que después de haber estudiado una Licenciatura de 5 años más dos másters, lo mejor que pueden hacer muchas mujeres psicológica y emocionalmente, es creerse el cuento de que valen más para el cuidado de los niños y las niñas y así no sufrir tanto cuando seas despedida por ser tú y no tu pareja quien coja la excedencia.

    Para que se comprenda bien, te pongo un ejemplo en el que seguramente me darás la razón y que es aplicable a lo que te estoy contando:

    Hoy día, en España, a causa del engaño económico (eso a lo que llaman crisis) de bancos, políticos y multinacionales, muchos y muchas jóvenes no han podido continuar sus estudios este año.

    Indudablemente, todo el mundo sabe que es un privilegio poder estudiar lo que te gusta. Sin embargo, una persona que no estudie este año, ahorrará estrés por los exámenes, podrá salir de fiesta y tendrá tiempo libre con el que divertirse.

    No obstante, no veo a nadie decir "ah, pues mira, la gente que puede estudiar no es que esté privilegiada, sino que cada cual tiene un privilegio dentro de su estatus socioeconómico y de su posición de estudiante o no estudiante". No. Todo el mundo tiene claro que aunque poder estudiar te dé ciertos inconvenientes (estrés, falta de tiempo y disfrute, etc), en realidad poder estudiar es el privilegio.

    Lo mismo sucede entre varones y mujeres: sí, por supuesto que ser varón tiene sus desventajas... pero se encuentra en la posición dominante y privilegiada.

    Saludos.

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  2. Enrique, desde mi punto de vista, no has comprendido la frase, a lo que se refiere es a que no se trata de tener un sexo determinado, sino a tener un GÉNERO determinado, es decir, a ser MASCULINO. Si eres hombre debes se espera de éste que sea masculino, si eres mujer debes ser femenina. Y quien se salga de los patrones está perjudicado, da igual si se es hombre o mujer.

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  3. Enrique, precisamente todo lo que estás diciendo acerca de estereotipos y características hace referencia al género, no al sexo. Yo no creo que los hombres sean por naturaleza duros, competitivos y fríos y las mujeres tiernas, sino que esos son los roles en los que somos educados dicotómicamente. Es por eso que digo que no creo que el sexo masculino se considere por encima, sino el género. Por ejemplo, en otras sociedades patriarcales el ser presumido y preocuparse por ir a la moda son consideradas cosas propias del rol masculino, y se valora que esto es algo positivo. En otras sociedades el coser es una actividad considerada masculina, y no es nada trivial sino que goza de gran prestigio.

    Lo que dices de que "De aquí que se vera cada vez mejor que una mujer adquiera roles o características típicamente masculinas, pero no suceda lo mismo a la viceversa" es precisamente lo que he dicho yo en el tercer párrafo.

    No sé si has entendido mal lo que digo o he sido yo quien no he entendido lo que querías decir con tu crítica.

    Un saludo.

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    1. O quizá no nos hayamos entendido mutuamente. xD

      Yo tampoco creo que por naturaleza seamos de un modo u otro. Y sí, tienes razón, lo que expresamos va relacionado al género, no al sexo. Pero el sexismo hace ligar sexo con género. Es decir, si por ser macho de sexo te promueven un género de varón con sus caracterísiticas privilagiadas, automáticamente el sexo se torna superior, socioculturalmente hablando. ¿No?

      Saludos.

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    2. Además (perdona que lo escriba en un comentario a parte, que se me ha olvidado), no todo el mundo conoce la diferencia entre sexo y género, lo que lleva a que muchas discriminaciones vengan acusadas por el sexo y no por el género. Por ejemplo, a las mujeres se las piropea por ser hembras, no por desempeñar el rol femenino de mujer. Aunque no uses falda, aunque no te maquilles, etc, perfectamente puedes ser acosada en la calle o incluso violada. El acusar el género mujer en ti, aumentará las probabilidades (así como lo utilizarán como excusa; ya sabes, el típico "te lo mereces por ir provocativa"), pero la agresión te la llevarás por ser hembra no por ser mujer.

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    3. Sí, el patriarcado liga el sexo al género, pero el feminismo lo desliga xD para poder superar el sexismo tenemos que desligar esas cosas, no creo que el que la gente los confunda sea un motivo para no hacerlo, sino a la inversa, muestra la necesidad de clarificar las diferencias.

      Yo no creo que por ser biológicamente un macho pases a tener un estatus superior o privilegios. Yo creo que un hombre que salga con un vestido/falda por la calle se va a comer mucho más acoso callejero que una mujer que salga "de forma provocativa", y quizás las probabilidades de ser violada siendo tía y saliendo así vestida sean menores o iguales que las probabilidades de que te metan una paliza siendo tío y saliendo así vestido, supongo que depende de la zona; por no hablar de los biohombres transexuales o transgénero, pues no creo que las discriminaciones y riesgo de violación que estos se coman sea menor al que sufren las tías, sino probablemente mucho mayor.

      Un tío gay y/o considerado "afeminado" o "con pluma" no sufre necesariamente menos discriminación que una mujer por el hecho de ser biológicamente hombre; de hecho creo que probablemente se coma mucha más discriminación y violencia que una mujer que más o menos encaje en su rol.

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    4. OK, comprendido. De acuerdo entonces. :)

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  4. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA


    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia.

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente.


    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

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  5. Estos discrusos están ya bastante refritos.
    El "antiguo régimen" es decir aquél en el que los hombres tenían un rol y las mujeres otro no es "el patriracdo" ni es "machismo" que lo definas como tal te define a ti misma como una maniquea.
    No hubo patriarcado porque era la mujer quien además le tocaba la mejor parte.
    Las restricciones que tenían las mujeres eran autenticas CHUMINADAS,por ejemplo no poder votar (y que tu voto se diluya entre millones de otros votos hasta tener la importancia del 0) es una chuminada comparado con ir a la guerra.

    Por otra parte quen niega la causa, causa el problema.
    El problema es la castración emocional masculina, y la causa no es los viejos roles sino los nuevos.
    Es bajo el feminismo cuando los hombres estan emocionalmente castrados.

    La mujer se le presenta siempre como la víctima y el varón como el agresor, todos los anuncios son de mujeres victimas y hombres victimarios, así que cuando un hombre sea agredido por una mujer va a ser tachado de maricón, de nenaza.
    Además se ensalza en salvadoncellismo con esologanes tipo "si la maltratas a ella me maltratas a mi" "cuando maltratas a una mujer dejas de ser un hombre", se impulsa la imagen del caballero andante y del "ser un hombre", del medirse la polla con otros hombres.
    Ahora sólo se toman en cuenta los problemas femeninos, que si cáncer de mama, que si violencia sobre las mujeres, que si respeto por las mujeres etc etc.
    La actitud de tener el pito de acero, de tener que ir perdonando vidas, o ser un semental, antes no se veía.
    En la TV de hace 30 años eso que tanto criticas no se veía, la castración emocional del varón no viene "del patriarcado" sino del feminismo.
    La deshumanización masculina esta inherentemente ligada al trato preferente hacia las mujeres
    No tengo ganas de extenderme mas, no quiero ser soporifero como el señor serpiente ys sus infumables megatochos.

    En esta entrada de mi blog hablo sobre ello
    http://mentemisogina.blogspot.com.es/2012/09/la-farsa-de-la-nueva-masculinidad.html

    Lo mejor es sin duda el laissez faire laissez passer

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  6. El pantalón fue utilizado para discriminar, y humillar a la mujer; (es la prenda mas exhibicionista y sexista que se haya utilizado; y en especial para el varon, pues la anatomía de la mujer es diferente, y un pantalón en la mujer no es tan INSINUANTE, ni tan exhibicionista como en el hombre. Lo mas decente, cómodo, y SALUDABLE para vestirse un varon es una falda o un vestido con falda.
    Por tradición los hombres desde siempre se habían vestido con faldas, solo hace 300 años que los obligaron a usar pantalón.
    El pantalón es la prenda menos adecuada para un hombre; el calzoncillo bóxer, hace las veces de férula en los genitales, (propiciando mal funcionamiento, y discapacidades), la costura central del pantalón maltrata, magulla e incomoda todo el tiempo los genitales; la correa o cinturón hace las veces de torniquete, y obliga al corazón a bombear la sangre con mayor esfuerzo, (para vencer la contracción que hace el torniquete), y por mala irrigacion sanguínea afecta: el aparato digestivo, el sistema urinario, el aparato reproductor. Ademas con el uso del pantalón el hombre ha terminado orinando de pie lo cual es totalmente antinatural. Las Faldas y los vestidos con faldas para los hombres son suprema-mente SALUDABLES, CÓMODOS Y CONFORTABLES. El pantalón, el calzoncillo ajustado, la costura central del pantalón, y la correa o cinturón, están promoviendo las enfermedades modernas de los hombres: IMPOTENCIA, ESTERILIDAD, PROBLEMAS DE LA PRÓSTATA Y POSIBLEMENTE CÁNCER DEL TESTÍCULO.
    Ninguna parte del cuerpo del varon se maltrata mas que los genitales.
    Por salud y comodidad mejor usar FALDAS O VESTIDOS CON FALDA

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  7. Lo que lamais Patriarcado esta embebido en el inconsciente colectivo y este va a tardar varios cientos se años en reflejar el cambio social que se intenta hacer desde lo político

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